Cotidiano
Quedaban sólo unos minutos para alcanzar lo propuesto, los minutos finales de 16 largas semanas de invertir 20 horas semanales en llegar. Última noche, inocentemente te perdés en el bosque, sabés que ya nada re separa de la meta, él lo sabe, te conoce y cuenta con tu capacidad de generar autoconfianza, ése es su poder.
De pronto, una bruma acogedora te anula y la realidad se desdibuja, ves el bosque difuminarse a tu alrededor, te perdés de vista, es todo turbulencia y descontrol, la falacia de la entropía anestesiando tus entrañas, el instante posterior es el de la claridad, la luz te revela destripado, desangrándote, alimento de vos mismo.
Es un torbellino de un único sentimiento, te mutilás a vos mismo, con sádica compasión limpiás tus heridas para volver a dañarte, golpeás sobre vos hasta quedar inconsciente.
Te incorporás lentamente (eso también lo sabe) y lo primero que ves en el estanque a tu lado, es tu reflejo, la figura del ángel descarnado en el que te criaste.